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| Laguna
de Vixán con observatorio ornitológico a la derecha de la
imagen. |
El Camino del Agua es otra de las propuestas
que desde el equipo de conservación y gestión del Parque Dunar se brinda al
visitante en aras de un enriquecimiento amplio y plural. En concreto, esta ruta
gira alrededor de la Lagoa Pequena o de Vixán.
Situamos la partida en el aparcadero de O Vilar, y a través del Campo de Amendo,
se emprende el camino hacia la laguna. El primer alto lo realizamos en una roca
de granito desde la que se tiene una completa vista de la laguna, del cordón
dunar y de los prados que la circundan.
La laguna de Vixán se formó a raíz de una masa de agua dulce que se acumuló
cuando las dunas cegaron la salida al mar del río de Os Muíños. Varias capas de
sedimentación redujeron el tamaño de la laguna a su aspecto actual.
Entre la playa y la laguna comprobamos la sequedad del cordón litoral de dunas
vegetadas. Esta vegetación está adaptada a la falta de agua y junto con un
viento cargado de pequeños sedimentos que erosionan la superficie de las plantas
y el terreno arenoso impiden toda posibilidad de enraizar. Por eso, las plantas
que podemos encontrar presentan espinas o pelos, o tienen bulbos en las raíces,
elementos que evitan la pérdida de agua o que acumulan la escasa cantidad que
encuentran.
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| Molinos
restaurados en la aldea de "O Vilar" |
Acercándonos a la laguna de Vixán, no será
difícil percatarse del valioso hábitat que representa para la vida acuática; los
nutrientes procedentes de los ríos y las infiltraciones permiten el desarrollo
de una rica vegetación, que a su vez sirve de alimento y refugio para un amplio
y diverso número de fauna. En la laguna se diferencian claramente dos partes: la
mitad interior está cubierta por un carrizal, mientras que la parte noroeste
está ocupada por comunidades de juncos de mar. Entre las aves acuáticas destacan
el martín pescador, las garzas reales, el cormorán grande o los cisnes vulgares,
que visitan la laguna en épocas de frío más intenso.
En este punto del camino, podemos optar por aprender algo de historia
atravesando el canal de la laguna hasta el Castro de Porto de Baixo, un castro
marítimo del que se aprecian unos muros ocultos por la arena y que pueden
datarse entre los 2.500 y los 1.500 años de antigüedad. El nombre de Porto de
Baixo lo recibe por la existencia en un tiempo de un pequeño embarcadero natural
situado al norte del castro.
Desde el castro se presentan varias posibilidades: seguir al sur hasta A Graña,
en un tramo en el que destacan las playas de cantos rodados; bordear la laguna
por el lado donde se encuentra el observatorio de aves, o bien regresar y
encauzar de nuevo el itinerario principal.
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| Playa de A Lagoa. |
En el Campo de Amendo es patente la
humanización de ciertas zonas del Parque, y aquí se ubican los primeros terrenos
cultivados de las aldeas aledañas. Si nos aproximamos más a las aldeas,
observamos construcciones populares como hórreos, o los restaurados molinos de O
Vilar. Dos molinos de río, abandonados, fueron recientemente restaurados,
transformándose en dos piezas de gran valor del Parque Dunar, así como
preservando la memoria histórica de nuestra cultura.
Desde Os Muíños, un camino nos conduce entre distintos cultivos de la gente de
las aldeas hasta llegar de nuevo al punto de partida, terminando de esta manera
un trayecto de 3 km. que requiere unas 2 horas para completarse.